La figura de José Antonio Labordeta, a partir del 19 de septiembre de 2010, ha comenzado su andadura cultural y humana. Y es que hablamos de que su trascendencia, su aportación a generaciones presentes y futuras no ha hecho más que empezar a caminar. Y como buen caminante que fue nos muestra una senda muy clara: la de la honestidad, la coherencia y la humildad.